Conflicto Palestino-israelí
Como
menciona Téllez-Cuevas (2010) “El
Medio Oriente es un mundo complejo de doctrinas, tradiciones, atavismos, usos y
costumbres. Al respecto, existe una mala concepción, auspiciada dolosamente por
occidente, ya que se considera como sinónimos al Islam, al musulmán o al árabe
y no es así: el que profese el credo islámico es musulmán pero no árabe.” Así
una región tan convulsa históricamente en sucesos y disputas desde los tiempos
de las primeras civilizaciones, no podía estar exenta de presencia en los
hechos que moldearon al siglo XX de la posguerra.
Tras la desintegración del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, Reino Unido recibió un mandato de la Liga de Naciones para administrar el territorio de Palestina. Pero antes y durante la guerra, los británicos habían hecho diversas promesas a los árabes y a los judíos que luego no cumplieron, entre otros motivos porque ya se habían dividido el Medio Oriente con Francia. Esto provocó un clima de tensión entre nacionalistas árabes y sionistas que desencadenó en enfrentamientos entre grupos paramilitares judíos y bandas árabes.
Luego de la Segunda Guerra Mundial y tras el Holocausto, aumentó la presión por establecer un Estado judío. El plan original contemplaba la partición del territorio controlado por la potencia europea entre judíos y palestinos. Tras la fundación de Israel el 14 de mayo de 1948, la tensión pasó de ser un tema local a un asunto regional. Al día siguiente, Egipto, Jordania, Siria e Irak invadieron este territorio. Fue la primera guerra árabe-israelí, también conocida por los judíos como guerra de la independencia o de la liberación. Tras el conflicto, el territorio inicialmente previsto por las Naciones Unidas para un Estado árabe se redujo a la mitad. Para los palestinos, comenzó la Nakba, la llamada "destrucción" o "catástrofe": el inicio de la tragedia nacional. 750.000 palestinos huyeron a países vecinos o fueron expulsados por tropas judías.
Pero 1948 no sería el último enfrentamiento entre árabes y judíos. En 1956, una crisis por el Canal de Suez enfrentaría al Estado de Israel con Egipto, que no sería definida en el terreno de combate sino por la presión internacional sobre Israel, Francia e Inglaterra.
Pero los combates sí tendrían la última palabra en 1967 en la Guerra de los Seis Días. Lo que ocurrió entre el 5 el 10 de junio de ese año tuvo consecuencias profundas y duraderas a distintos niveles. Fue una victoria aplastante de Israel frente a una coalición árabe. Israel capturó la Franja de Gaza y la península del Sinaí a Egipto, Cisjordania (incluida Jerusalén Oriental) a Jordania y los Altos del Golán a Siria. Medio millón de palestinos huyeron.
Después del surgimiento del grupo Septiembre Negro y de varios atentados perpetrados por estos, como el Munich en 1972; en 6 de octubre de 1973, día de la festividad judía del Yom Kipur, Egipto y Siria lanzaron su ataque contra Israel. La fecha había sido escogida con cuidado ya que la mayoría de la población israelí estaba en sus casas ayunando, lo que hacía su posición defensiva más vulnerable. El ejército egipcio cruzó rápidamente el canal de Suez superando rápidamente las defensas israelíes. Al mismo tiempo, las fuerzas sirias avanzaron en los Altos del Golán. Una vez recuperada la península del Sinaí, Anwar el Sadat, presidente de Egipto, decidió parar el frente egipcio dando por buena la recuperación de su antiguo territorio. Esto permitió a Israel concentrar todas sus fuerzas en el frente norte y recuperar la iniciativa en una guerra en la que por primera vez vio como fue superado por sus enemigos árabes. Esta decisión tomada por el presidente egipcio, junto con la posterior firma de un tratado de paz con Israel, fue considerada una traición en el mundo árabe y motivaría, años más tarde, su asesinato en un desfile militar. El 18 de enero de 1976 ocurrió la Masacre de Karantina, (Líbano en guerra civil) en la que las falanges libanesas, mataron a unas 1.500 personas, casi todos musulmanes y refugiados palestinos. En represalia El 20 de enero de 1976 tuvo lugar la Masacre de Damour, unidades de la OLP atacaron la ciudad de Damour, de mayoría cristiana, y asesinaron a una parte de su población: entre 300 y 600 personas.
Así pues durante los siguientes años continuaron una serie de conflictos que tiene su cúspide el 8 de diciembre de 1987, cuando después de varias manifestaciones y represiones a las mismas se da la primera “intifada”, una serie de revueltas en Gaza y Cisjordania, que no tendrá descanso hasta las primeras negociaciones por la paz en 1992 con Isaac Rabin y Yasser Arafat, que concluyen en la casa Blanca de Estados Unidos en Septiembre de 1993. Un acuerdo que trae una paz muy frágil a la región durante los siguientes años, que se vuelve a venir abajo cuando tras el fracaso de las promesas israelíes en los tratados de Oslo, detonan en una segunda intifada en septiembre del 2000, que se ven agudizados con el enfrentamiento de Estados Unidos, aliado principal de Israel contra el mundo árabe, por los atentados del 11 de Septiembre de 2001, en nueva York.
De esta manera a la fecha de hoy la paz en la región no es más que un anhelo muy lejano, que una y otra vez se rompe y resquebraja con atentados, matanzas, o provocaciones de uno y otro bando, siendo el más reciente en cuanto a su escala, la guerra de Gaza, de 2014, cuando una serie de bombardeos, y ataques con misiles y artillería de gran escala se dio en dicha región, como reporta Lecumberri (2014) esta zona es conocida a la fecha como “la mayor prisión del mundo”.
Referencias Bibliográficas
Téllez-Cuevas, Rodolfo, “Conflicto árabe-israelí y terrorismo: el islam en la política internacional”, en Espacios Públicos, vol. 13, núm. 27, 2010, pp. 165-186. Disponible en http://www.redalyc.org/pdf/676/67613199011.pdf
Lecumberri, Beatriz. Podcast RFI (2014). Oriente Medio. Consultado 20-05-22. Disponible en:
https://www.rfi.fr/es/oriente-medio/20140514-franja-de-gaza-la-mayor-prision-del-mundo




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